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| Jesús Mosterín |
Según Jesús Mosterín en su libro
“Filosofía de la cultura” (capítulo primero), la existencia de un ser vivo sólo
puede explicarse por la aplicación de miles de trucos sofisticados, como la
información acumulada gracias a dos sistemas procesadores de información: el
genoma y el cerebro, siendo éste último capaz de acumular y transmitir una
creciente red de información que recibe el nombre de cultura.
El antropólogo británico Edard B.
Tylor definió la cultura como “aquel todo
complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, leyes, moral, costumbres y
cualquier otra capacidad y hábitos adquiridos por el hombre en cuanto miembro
de una sociedad”. Posteriormente, diversas definiciones aportaron
sustanciales novedades a la de Tylor, sin embargo, se debe hacer hincapié en el
hecho de que la cultura se pueda caracterizar como herencia, pero sólo social,
nunca biológica, ya que esta última tendría que ver más con el concepto de
natura, es decir, lo genéticamente heredado.
Por otro lado, Mosterín se
refiere al concepto de información en tres sentidos distintos:
- Información como forma o estructura (Información estructural)
- Información como correlación (información semántica)
- Información como capacidad de cambiar el estado del receptor (información pragmática)
Es decir, cada mensaje tiene una forma o estructura
determinada que lo correlaciona con algo y le permite cambiar las disposiciones
del receptor de cierta manera.
Además, según su contenido y en relación con el receptor, hay tres tipos básicos de información:
- Información descriptiva
- Información práctica
- Información valorativa
La información descriptiva
informa de cómo es el mundo, la valorativa sobre qué hacer y la práctica sobre
cómo hacerlo.
Para
finalizar, Mosterín hace referencia a dos tipos de aprendizaje: Individual y
social. El aprendizaje social consiste en la recepción y asimilación de
información transmitida por otros animales de la misma especie, mientras que el
aprendizaje individual, en contraposición, hace referencia a la asimilación de
información por sí mismo. Pero la experiencia individual que no se transfiere y
que el individuo va acumulando a lo largo de su vida no forma parte de la
cultura, sino más bien de la información neutral almacenada en su cerebro.

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