Documentales sobre la Alhambra: National Geogrpahic Vs. TVE

No cabe duda de que, a pesar de ocupar un mismo tema, la realización y el enfoque de estos documentales son completamente dispares. La principal diferencia entre ambos viene establecida por los intereses propios de las cadenas emisoras:


     
  • La serie documental “Superestructuras Antiguas” es emitida a través del canal televisivo internacional National Geographic, cuya difusión se apoya en el cable. Esto quiere decir que necesita captar abonados para su financiación a través de  contenidos satisfactorios, procurando que su parrilla sea lo más llamativa posible. De este modo se explicaría el efectismo del documental a través de su banda sonora, las recreaciones en 3D o las diversas dramatizaciones.


  • Por su parte, TVE se financia a través de subvenciones públicas e impuestos directos sobre los operadores privados de televisión y telefonía, abandonando el mercado publicitario y descartando el abono, por lo que debe cumplir los requisitos propios de un servicio público con la obligación impuesta por el Estado de difundir un contenido propio con fines educativos y divulgativos.  De ahí que su documental tenga un ritmo más pausado y preste mayor importancia a los pequeños detalles.



 “La Alhambra de Granada. Superestructuras Antiguas” a parte de ser bastante breve, evita aquellos datos impregnados de cierto tecnicismo y se recrea, por el contrario, en reproducciones en 3D del monumento, dramatizaciones a través de actores y numerosos extras o planos imposibles (picados, contrapicados, aéreos, etc.). Sus fuentes son escasas y el valor e interés del discurso de éstas es bastante pobre. Además, las tomas usadas se repiten constantemente, mostrando la escasez de los planos recurso tomados, algo que desequilibra la balanza entre la imagen y el discurso.

Por el contrario, “La Alhambra, el Manuscrito descifrado” aporta un sin fin de datos concretos y la realización nos muestra una perfecta coordinación entre imagen y discurso, con fuentes expertas que enriquecen la narración.








CULTURA COMO INFORMACIÓN por Jesús Mosterín

Jesús Mosterín
Según Jesús Mosterín en su libro “Filosofía de la cultura” (capítulo primero), la existencia de un ser vivo sólo puede explicarse por la aplicación de miles de trucos sofisticados, como la información acumulada gracias a dos sistemas procesadores de información: el genoma y el cerebro, siendo éste último capaz de acumular y transmitir una creciente red de información que recibe el nombre de cultura.

El antropólogo británico Edard B. Tylor definió la cultura como “aquel todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, leyes, moral, costumbres y cualquier otra capacidad y hábitos adquiridos por el hombre en cuanto miembro de una sociedad”. Posteriormente, diversas definiciones aportaron sustanciales novedades a la de Tylor, sin embargo, se debe hacer hincapié en el hecho de que la cultura se pueda caracterizar como herencia, pero sólo social, nunca biológica, ya que esta última tendría que ver más con el concepto de natura, es decir, lo genéticamente heredado.

Por otro lado, Mosterín se refiere al concepto de información en tres sentidos distintos:

  • Información como forma o estructura (Información estructural)
  • Información como correlación (información semántica)
  • Información como capacidad de cambiar el estado del receptor (información pragmática)

Es decir, cada mensaje tiene una forma o estructura determinada que lo correlaciona con algo y le permite cambiar las disposiciones del receptor de cierta manera.

Además, según su contenido y en relación con el receptor,  hay tres tipos básicos de información:

  • Información descriptiva
  • Información práctica
  • Información valorativa

La información descriptiva informa de cómo es el mundo, la valorativa sobre qué hacer y la práctica sobre cómo hacerlo.


Para finalizar, Mosterín hace referencia a dos tipos de aprendizaje: Individual y social. El aprendizaje social consiste en la recepción y asimilación de información transmitida por otros animales de la misma especie, mientras que el aprendizaje individual, en contraposición, hace referencia a la asimilación de información por sí mismo. Pero la experiencia individual que no se transfiere y que el individuo va acumulando a lo largo de su vida no forma parte de la cultura, sino más bien de la información neutral almacenada en su cerebro.